La tercera opción

Democracia

La vida universitaria a no es fácil. El estudiante promedio sufre demasiado día a día, ya sea peleando en el transporte, con los profesores, otros alumnos y la tecnología. Pocas son las oportunidades que se le presentan para aligerar los semestres. Es un crimen si las deja pasar, pero es suicidio académico ponerlas en contra de si mismo apelando a una endeble y exacerbada autoconcepción como buen estudiante, fácilmente atribuible a una racha de buena fortuna. El que un profesor ponga la forma de evaluar completamente en manos de los alumnos es un obsequio único de la divinidad en turno, y cuando el pasado 10 de agosto de 2015 fui testigo de cómo el grupo 1504 de la carrera de Comunicación y Periodismo de la FES Aragón fracasó en reconocer el potencial de esta situación, no hice mas que retirarme con una amalgama de frustración y decepción.

Por mucho tiempo estuve planeando la manera más clara de comunicar lo que a mi parecer sería la distribución óptima del porcentaje evaluativo para la clase de Géneros de Opinión a cargo del profesor Gustavo Castillo García, Premio Nacional de Periodismo. Pensaba justificar el porqué pienso es insensato otorgarle un alto porcentaje a los exámenes de un profesor del que no se conoce el estilo, el porqué tampoco es aconsejable otorgarle demasiado peso a la evaluación continua que por su naturaleza constructiva está sujeta malas calificaciones imprevistas, el porqué de todos los rubros, la asistencia es el más volátil de todos los rubros en especial considerando que, tras un par de faltas, se puede perder en su totalidad, y el porqué las exposiciones son una excelente opción para preparar una intervención digna, demostrar el conocimiento fácilmente y con suficiente tiempo de preparación. Sin embargo durante este proceso, en uno de esos momentos caracterizados por una mirada perdida en el horizonte, pensar en el interés que mostró el profesor ante nuestro proceso democrático desembocó en un mar de ideas a las que de otro modo jamás hubiera llegado.

En primer lugar me salta a la vista el nivel de arraigamiento del uso de la democracia como máximo solucionador de conflictos en la que nos han entrenado desde antes que conociéramos la palabra. Se nos enfrenta ante la toma de decisiones y cual perros pavolvianos babeantes tras el sonido de una campana recurrimos sin pensarlo a jugar a la democracia por los supuestos beneficios, porque todos entendemos las reglas del juego y porque siendo honestos, no conocemos otro. ¿Existe otra alternativa? Ahora lamento, abusando del espacio de experimentación y neutralidad de la UNAM, no habernos tomado el tiempo de imaginar una nueva forma de organización y de toma de decisiones mas amable con la diversidad en el estilo de aprendizaje del grupo en lugar de dejarnos guiar por nuestro egoísmo sustentado en un mecanismo de presión social y de dominaciones caracterizado por invalidar a las minorías y repercutir en su desarrollo. De este modo invito a cualquiera que pase su atención por estas líneas a tres cosas: a meditar si la manera en la que solucionamos los conflictos no está demasiado influenciada por nuestros propios prejuicios e intereses personales, a concientizar nuestros propios actos arbitrarios, por más pequeños e insignificantes que parezcan, cuando seamos prontos para juzgar las acciones ajenas, en especial las de nuestros dirigentes, y a fomentar la implementación de alternativas que procuren atender a las necesidades diversas producto de un proceso creativo movilizado por la sinergia.

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LA REVOLUCIÓN MEXICANA: La lucha contra Porfirio Díaz y Victoriano Huerta

Venustiano Carranza, Francisco Villa, Francisco I. Madero, Emiliano Zapata

Venustiano Carranza, Francisco Villa, Francisco I. Madero, Emiliano Zapata

Javier Garciadiego en su obra, “La Revolución”,  Analiza los acontecimientos más importantes durante el final del Porfiriato y que definirían las bases del siglo XX. Plantea que el gobierno de Díaz se encontraba en declive. Su mandato se había hecho de opositores en todas las clases sociales; gente que incluso había anidado en su dominio. Encima, los reyistas, quienes habían servido bien a Don Porfirio, vieron con malos ojos la decisión sucesoria inclinada hacia el grupo de los científicos. Reyes quería la vicepresidencia y se dio  a la tarea de asegurarse su puesto por medio de propaganda y publicaciones en diversos medios. Al demostrar su alcance es comisionado a Europa. Díaz temía ya a su poder. Muchos reyistas, sin tener más a su líder, deciden inclinarse hacia un movimiento naciente: el maderismo.

Francisco I. Madero se dedicó a criticar los métodos e ideas de los científicos. Concluye crear un nuevo partido político opositor a la reelección de Díaz de 1910. Mediante los clubes anti reeleccionistas nace el Partido Nacional Antireelecionista. Madero y Francisco Vázquez Gómez Serian los candidatos a las elecciones siguientes. Expandirían su popularidad rápidamente desplazando movimientos que antes fueron muy fuertes como el reyismo y el magonismo. Dice Garciadiego que Fue aprendido poco antes de las elecciones acusado de incitar a la rebelión y así pierde por default las elecciones. Escapo tras su derrota a Texas donde concluiría el plan escrito durante su aprisionamiento en San Luís Potosí. En este convocaba a la lucha armada pero como era Previsible no fue secundado por sus seguidores citadinos. Ellos habían sido aterrorizados por el asesinato de los Serdán y concientizados de la vulnerabilidad que sufrían en las ciudades. Sin embargo en las comunidades vecinas, aunque las peticiones eran distintas, se vio mejor respaldada la propuesta de Madero. Al principio se trataba de guerrillas mal organizadas y mal armadas pero al regreso de Francisco en 1911, cuando toma el liderazgo, mejora la organización y crecen los grupos armados. El que pudieran atacar poblaciones mayores y el que el ejército federal se encontrara debilitado por los recortes de presupuesto impuestos por Díaz a Reyes, fueron factores que contribuyeron al pronto inicio de negociaciones de paz. Finalmente en el tratado de Ciudad Juárez se acepta la renuncia de Porfirio Díaz y se asegura el triunfo del Movimiento.

En el Tratado de Ciudad Juárez se estipulaba que Díaz fuera sustituido por su secretario de relaciones exteriores, Francisco León de la barra, quien se encargaría de convocar a elecciones y desarmar y deshabilitar a los rebeldes. Aunque muchos como Pascual Orozco quedaron conformes, otros como Emiliano Zapata se negaba a dejar las armas hasta que se les fueran entregadas sus tierras enfrentándose así  al gobierno interino.

En lo que refiere a las elecciones, Madero cambia el nombre del partido a Partido Constitucional Progresista y así mismo se empareja con José María Pino Suárez en lugar de Vázquez Gómez, acto de pleno desagrado para los exreyistas. Pese a todo obtuvo la victoria en octubre de 1911. La presidencia de madero trajo prácticas democráticas. Hubo elecciones. Se respetó la libertad de expresión. El poder ejecutivo dejo de dominar a los otros poderes ya fueran federales o estatales. Al contrario de lo esperado las propuestas maderistas decepcionaron a  toda clase social y grupo político. En 1913 pensó haber alcanzado la estabilidad al derrotar a sus principales opositores pero finalmente es derrocado a traición por Victoriano Huerta en febrero de 1913. A la alianza  de los golpistas con Henry Lane Wilson se le conoce como pacto de la ciudadela o de la Embajada.

El gobierno de Huerta comenzó siendo una amalgama de antimaderistas. Se enfrentó a cuatro zonas de rebelión. Zapata exige la tierra y la aplicación del plan de Ayala al sur. Villa ha roto con Carranza y rige el norte. Obregón, clasemediero, controla el noreste tienden al capitalismo. Carranza fue apoyado por militares y burocracia; controla el noreste y tiene el poder político en sus manos.