Reseña Crítica: Globalización Informativa y Cibersociedad

 

El trabajo realizado por el Dr. Hugo Sánchez Gudiño se me presenta como una gran fuente de inspiración para la discusión académica por su decisivo planteamiento de problemáticas concernientes a una generación a punto de presenciar la inmersión casi total de la vida en la red. En un principio desconcierta el modo en el que se introduce a temas variados pero que con el paso de la lectura van cobrando sentido y se interconectan para generar un discurso de actualidad y innovación.

A manera de introducción, nos favorece con una contextualización histórica, geográfica y virtual que se sirve, en primera instancia, de retratar la evolución de la industria musical al cronologizarla transversalmente con la vida y obra de uno de los nombres más sobresalientes de nuestra era: Steve Jobs. Sin embargo aún no bien entrado en el tema ya realiza comentarios dignos de ser analizados con detenimiento aunque no parezcan tan relevantes como uno podría pensar.

Al finalizar su primer apartado de la introducción Sanchez augura: “Ahora llevamos música en el reproductor digital; en breve, llevaremos series y películas”. El ahora del que se refiere en el texto es un ahora situado entre el 2006 y el 2009 en que el mismo autor declara haber trabajado en el escrito. Es dentro de esta temporalidad en que debemos estar conscientes se posicionan sus puntos de vista que si bien aun no son obsoletos, ya se les puede empezar a leer con nostalgia a causa del engrasamiento de la maquinaria tecnológica a la que él mismo hace referencia. Si bien, a penas para 2006 YouTube encabezaba, junto con el Wii de Nintendo y un vehículo que recorre 5 mil kilómetros con cuatro litros de combustible, una lista elaborada por la revista Time sobre los mejores inventos de ese año, ya para 2009 la tecnología móvil, tanto hardware, como software había sobrepasado toda expectativa de reproducción multimedia. Ejemplo de esto pueden ser el sistema operativo Android, que ya se ganaba el favor de los consumidores, el iPhone que era considerado por el editor de T3 , Michael Brook, como “el mejor dispositivo de viaje del año” y “un dispositivo sin el que no se puede vivir” y del lado de la música, Spotify, que fue nombrado como innovación del año.

Mi intención no es demeritar el excelente trabajo, al contrario, reconozco su profundidad y exhaustividad, pero de este modo se plantea una de las problemáticas de las investigaciones a largo plazo. Como la tecnología, la información tiende a expirar mas rápidamente que lo usual, por lo cual sería conveniente, al terminar un trabajo de esta naturaleza, una revisión de todas las posturas para así hacer actualizaciones y adecuaciones oportunamente, brindándole un par de años más de vida a la tesis.

Una vez planteada esta cuestión, continua la contextualización mediante el reconocimiento del ocio como móvil de la maquinaria virtual. Se trata del divertimento de las masas donde las grandes compañías encuentran su nicho y es ahí mismo donde concentran todos sus esfuerzos por mantenerse líderes del mercado del entretenimiento en sus diversas vertientes, tanto en contenidos, como en tecnología. He aquí del porque de la inclusión de la biografía de Jobs, pues su influencia transformó notablemente la manera en que nos relacionamos tanto como con la tecnología, como con nuestros iguales.

Tratando de evitar caer en valorar si el establecimiento de la aldea global y de la homogenización cultural en el planeta, el avance de los medios para compartir el ocio ajeno viene acelerando hace años el proceso. La globalización informativa ha brindado a los usuarios un nuevo sentido de orgullo y pertenencia comparable al de una nación en la que podrán tener todos puntos encontrados, pero los une la necesidad de protegerla. Esta es la forma en la que entiendo la telépolis mencionada. Por eso, las leyes que apoyen el progreso de la sociedad de la información favorecen el fortalecimiento de comunidades intelectuales que de otro modo no existirían.

Preferiría pensar en lugar de una corrosión de la ciudadanía, en una evolución del concepto en que las barrearas del espació físico se rompen en beneficio de muchos bienes comunes que, hasta entonces, serían inimaginables de materializar y probablemente atemorizantes para aquellos que no vean la forma de incluirse.

Las empresas siempre han tratado de medir los patrones de consumo del publico y nos es hasta ahora en que gracias a la tecnología se hace de manera mas acertada. Rescato la manera en que Sanchez enuncia la respuesta a la que han llegado las élites tras analizar los datos obtenidos, pero que ya habían intuido mucho tiempo atrás. “La fórmula para escapar de lo obsoleto consiste en sustituir lo que acaba de ser lanzado y, simultáneamente, anunciar lo que será innovación dentro de cinco, diez o quince años.” Esta declaración crea un momentum significativo en el que se garantizan, como nunca antes, avances tecnológicos a costa del bolsillo del consumidor.

Es razonable que los grandes corporativos se vuelvan celosos de sus productos, planes y proyectos que, sin saberlo, cargan con un valor sociológico mayor al comercial que los motiva. Antes, se lanzaban los productos al mercado y mediante agresivas campañas mercadotécnicas se esperaba agradar a la mayor cantidad de gente posible pero ahora, gracias al feedback de los consumidores, las empresas pueden producir pensando en satisfacer las necesidades del público al que van dirigidos.

Por primera vez las masas exigen la producción y la innovación a diferencia de ser exigido el consumo. Las empresas ya no tienen que preocuparse por adivinar necesidades sino en cumplir peticiones que surgen de una verdadera necesidad de encajar en la cibersociedad. Gracias a este fenómeno, por primera vez, la humanidad dirige sus esfuerzos a desarrollar los avances que considera necesarios y que pueden, o no, estar de acuerdo con las élites económicas, culturales, gubernamentales, o intelectuales porque la incapacidad de una empresa de cumplir con las expectativas de sus consumidores se ve severamente castigada mediante el consumo de los productos de la competencia.

Si bien, todo el discurso monopólico capitalista, neoliberal esta perfectamente fundamentado, extensamente aceptado y reconocido como un problema que pone en riesgo el bienestar de muchos sectores vulnerables de la población, tampoco me gustaría satanizar el concepto sin reconocer sus méritos dentro del proceso de comunicación global y sin el cual no se sabe si se hubiera llegado a un punto de comunidad parcialmente universal como al que se ha llegado en el transcurso de nuestra historia.

Esta es la razón por la que plantear como solución a este problema esfuerzo por dar cabida a la “construcción de alternativas comunicacionales que reivindiquen difusiones descentralizadas y dinámicas participativas” es una cuestión que no se debe (y tampoco creo que Sánchez Gudiño lo haga) tomar a la ligera. Esto implicaría divertir todo el sustento del capital mundial invertido en la empresas al único esfuerzo de mantenernos conectado con la eficiencia con que lo hacen terceros por nosotros a determinado costo. Además de que si tomamos como hecho que la interconexión global se origina y tiene como objetivo satisfacer el ocio, habría que pensar en usuarios clasificados bajo un término paralelo al de prosumidor que Alvin Toffler habría acuñado en los 80, puesto que descentralizar la difusión de la comunicación implicaría vigilar y limitar el flujo del capital resultado de las interacciones en las redes.

Por lo tanto, aunque el individuo produjera y consumiera tanto sus productos, como los de los demás, los productos ni serían productos en toda la extensión de la palabra puesto que no se comercializaría con ellos ni los consumidores serían consumidores mercantiles puesto que tampoco realizan una transacción en un sentido tradicional. Sería interesante plantear una solución al problema de infraestructura que acompaña una descentralización tecnológica.

El texto también se encarga de exponer dos de los polos tensores principales en los que se desenvuelve la carrera de la innovación. Es bien sabido, y así mismo recordado, que el desequilibrio de la distribución de los bienes se traduce en la desinformación y la exclusión de la toma de decisiones de los menos afortunados que se ven atrapados junto con la democratización de la información en el estira y afloja de los grupos radicales separatistas de “fidelidad racial y religiosa” y las entidades globalizantes y absorbentes con estandartes comerciales hegemónicos.

Se reitera la idea de romper con las barreras que han separado intangiblemente las naciones con la eliminación de coagulantes del progreso global como el nacionalismo, y la identidad privada. Para las personas que crecieron inmersas en un mundo que enseñaba que la felicidad lograba a través del verbo tener y que el estrés de no perder lo que se tiene engendró la privacidad puede ser inconcebible un mundo ya sea real o virtual , en el que se vierta entera y honestamente la mayor parte del ser, para sumarse al ajeno, y democratizar el avance espiritual, intelectual, social, cultural y tecnológico de la comunidad planetaria.

Hace años que esta desenfrenada red de fenómenos entra a México con toda la fuerza que nuestro vecino del norte puede imponernos. La comprensión del progreso de las tecnologías de la comunicación en el país es de suma importancia para discernir de manera efectiva la manera en que esta problemática se incrusta en la venas de esta sociedad que aún se queja de su conquista.

De la impresionante capacidad investigativa de Sánchez a demás de lograr enlistar de manera simple y eficiente los pasos de bebe que daban las principales empresas comunicativas del país a la fecha del escrito cabe resaltar la reflexión sobre la capacidad mexicana de generar contenidos en comparación a las entidades ya más inmersas en las capacidades en línea. De ese tiempo para acá hemos demostrado ser capaces de producir y compartir contenidos variados y no sólo consumirlos favoreciendo así a las redes hispanas y a su desarrollo.

También es cierto, como lo menciona, que si en un principio los avances tecnológicos fomentaban en el país una actitud de colectividad, unidad y sociedad nacional, la apertura a los mercados internacionales acabó por integrarnos a la homogenización cosmopolita transnacional y a una estética ajena que exigía responder a ciertos parámetros para ser mejor recibida y consumida.

Con el cambió en nuestra manera de producir y de los contenidos, vino un proceso de asimilación y de conformidad con los nuevos estándares y procesos creativos. Aunque se viera una disminución en el consumo del producto local, se comprendió pronto que para recuperarlo habría que generar productos de calidad internacional aunque sin poder despojarse del característico toque mexicano.

Más adelante habla sobre como el exceso de la información ha venido en detrimento de la misma. Hace uso de la metáfora de los fluidos como reflejo de la superficialidad y liviandad con que se distribuye la información entre los ordenadores. Son la conexión perpetua y la información ininterrumpida los hilos conductores de las tendencias contrastantes de frivolizar lo profundo, de colocar a lado uno del otro lo mundano y lo trascendental y espiritualidades y belicosidades virtuales e infructíferas.

Enumera sobre éstas, cinco de las contradicciones más importantes que se pueden encontrar dentro de un análisis acerca de la sociedad de la información. La primera de ellas es la económica. Esta esta trata de exponer el desentendimiento sobre el desglose de las responsabilidades del precio a pagar por la nunca gratuita información. Habla sobre reconsiderar este mundo fantástico y utópico en el que reina la libertad como si ésta no fuera un producto capitalista que algún capital pone a disposición de todos pero con el objetivo máximo de favorecer sus propios intereses comerciales.

En la segunda denuncia una segmentación de los espacios motivada por el individualismo dentro de un supuesto marco de apertura. Donde impera la libertad, también se hace presente la poca coerción social.

También la necesidad de un intermediario forma una contradicción porque cuando se buscaba evitar que se interpusiera el pensamiento y la ideología de entidades o sujetos espirituales, artísticos, políticos, etc. en las interacciones sociales, resulta que también en las redes públicas se hacen presentes y logran movilizar a sus seguidores de una manera aún más eficiente de cómo se venía haciendo. La identidad y el sentido de pertenencia cobra un peso distinto en el que es posible pertenecer a mas comunidades aunque se sacrifique la profundidad de la integración. Como se menciona arriba, se hacen los lideres de opinión de públicos fluctuantes por su acceso no solo a una postura, sino también a las ajenas que de otro modo ocultarían.

También la trazabilidad concierne como cuarto punto porque donde se presupone un espacio abierto y libre, se ciñe un aparato de control y de vigilancia panóptica sobre el uso adecuado y moderado de las instalaciones virtuales, aludiendo a la posible criminalidad que trama una red de mal uso y distribución de la información personal. A este punto, muchos portales atienden tomando quejas sobre posibles infractores de los acuerdos de usuario y cadenas de bloqueo de información personal personalizables al nivel de confianza que se tenga de los otros usuarios.

Finalmente el exceso de información acaba abrumando tanto a los servidores como a los usuarios incapacitándolos para eficientemente clasificar, adquirir y desechar la información con que se ven bombardeados.

Para ayudarnos a trabajar sobre esta problemáticas, se ha hecho una gran labor de recopilación de las principales vertientes metodológicas interesadas en los conflictos de la cibersociedades. Es recomendable leer con detenimiento la interpretación que ha hecho de cada una. Entre ellas se menciona la postindistrialista, la del Estado rector, la de los gurús, la de la política y comunicación y la investigación crítica.

También dedica una considerable porción de su trabajo a hacer una exhaustiva crónica de los acontecimientos que llevaron al Silicon Valley a convertirse en el nicho de las telecomunicaciones y a concentrar, pese a sus adversidades ambientales, a grandes inversionistas, empresarios y a las mentes más brillantes.

Otro tema que destaca entre sus estudios es el de la vida virtual que ofrecen diversos software en línea y de su capacidad inmersiva y de convocatoria. Second Life, como muchos otros juegos de rol proporcionan la capacidad del usuario de multiplicar las posibilidades de su existencia terrenal. Se este modo los juegos de interacción en línea ofrecen la capacidad de experimentar incontables decisiones de vida en universos paralelos y fantásticos. El tiempo que se invierta en línea no tiene por que considerarse necesariamente como desperdicio porque como ocio, ofrece un escape de un realidad exigente y estresante donde los prejuicios y la incapacidad de crearse enteramente a uno mismo.

El principal valor de la investigación radica en la inmensa capacidad de condensar lo que de otra manera sería un panorama interminable de información y posturas respecto al avance de los medios virtuales de comunicación. Es un excelente punto de partida para iniciar acalorados debates sobre la ética, el futuro, el deber ser, el impacto de las redes en la vida humana, el quehacer tecnológico, el México dentro de una cultura global, etc. y todo llevado de la mano de manera coherente y fácil de digerir.

Cada apartado retrata una cara del complejo cambio sociocultural que se viene llevando a cabo y aunque falta aún mucho por ver a donde irá a parar Globalización Informativa y Cibersociedad maraca una pauta de investigación de problemáticas que conciernen en la inmediatez a la población mexicana que ya vive inmersa en la digitalización de la privacidad.

Se trata de un trabajo ampliamente ameno y profundo que independientemente de que se lea por segmentos o en su entereza, por su diversa gama temática, da pié a la curiosidad sobre el futuro de las interacciones y estructuras sociales.

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